Las cinco ‘manchas’ del litoral valenciano

Fuente: El Mundo

INMA LIDÓN

La costa de la Comunidad Valenciana tiene marcados ‘puntos negros’ urbanísticos que ya no podrán imitarse

La Conselleria de Infraestructuras y Vivienda prepara una ley de defensa del litoral con un urbanismo sostenible

En 2005, el Parlamento Europeo aprobó por unanimidad el informe Fourtou, en el que reflejaba la insostenibilidad del urbanismo en la Comunidad Valenciana y sobre todo en su litoral. En los últimos 20 años, la tasa de urbanización de los primeros 10 kilómetros de la costa valenciana ha sido tres veces superior al crecimiento de población y ha dado lugar a aberraciones urbanísticas. Además, el estallido de la burbuja inmobiliaria ha provocado que macrourbanizaciones proyectadas en los años de bonanza se queden desiertas o incluso con los solares vacíos.

El Gobierno valenciano aprobó el pasado jueves una moratoria que paraliza la aprobación de nuevos planes urbanísticos a menos de 500 metros del mar durante un año, mientras ultima la legislación necesaria para preservar la franja litoral del ‘urbanismo depredador’. “Nuestro espacio litoral ha estado siempre en el punto de mira como ejemplo internacional de los que no debe ser el desarrollo sostenible de un territorio, y los informes de Greenpeace año tras año nos recuerdan la necesidad de eliminar los puntos negros del litoral”, recuerda la consellera de Vivienda, Obras Públicas y Vertebración del Territorio, María José Salvador.

Algunos de esos puntos negros que salpican el mapa urbanístico de la Comunidad Valencia quedan ahora como ejemplo de lo que ya no podrá a volver a pasar. Seguirán en pie o podrán levantarse como estaban previstos, pero ya no podrán ser imitados. Al menos esa es la intención del gobierno de Ximo Puig.

1. Cumbres del Sol (Benitatxel)

Las imágenes del ascenso al Puig Llorença en una de las etapas de la pasada Vuelta a España sorprendieron a media Europa. Los ciclistas ascendían una montaña junto al mar por calles asfaltadas y jalonadas de chalets, bungalows y apartamentos: la urbanización Cumbres del Sol en Benitatxel.

Hace 40 años, al final de la dictadura, el Ayuntamiento vendió lo terrenos del Puig Llorença a una empresa que convirtió las lomas vírgenes en un complejo residencial con más de medio millar de viviendas.

3,7 millones de metros cuadrados de laberinto de adosados, apartamentos y piscinas. La población de la localidad se cuadruplicó y el 63% de los residentes son extranjeros. En 1987, con el socialista Joan Lerma en el gobierno de la Generalitat, se aprobó un plan especial que logró salvar los acantilados y garantizar un cinturón verde.

2. Belcaire Norte y Sur (Moncofa)

Se trata de una urbanización en dos fases que suponía la urbanización de seis millones de metros cuadrados donde se levantarían 30.000 viviendas, de las cuales sólo se construyeron 8.000. La fase norte sur fue paralizada por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana al incumplir las zonas verdes. Este PAI preveía, además de las viviendas, una marina con 500 amarres.

El estallido de la crisis del ladrillo dejó los planes a medidas, se paralizaron y los solares quedaron abandonados. La situación de degradación en la zona ha llevado al Ayuntamiento a demandar a los empresarios que iniciaron el proyecto de reparcelación en 2003.

3. Torre Bellver, la Renegá (Oropesa)

En esta sierra litoral se han desarrollado desde 2003 cinco planes urbanísticos con dos hoteles y más de 1.000 chalets. Desde su aprobación en 2003, ha estado rodeada de polémica. Asociaciones ecologistas defendieron que la zona tenía un gran valor medioambiental al ser microreserva de flora y una colonia de murciélagos. Además, afectada a L’Avenc de Torre Belver, una cueva en la montaña cercana al mar con seis entradas.

4. Marina d’Or (Oropesa)

La imagen de uno de los mayores complejos turísticos de Europa sería otra de haberse realizado bajo las normas urbanísticas que presente imponer la Conselleria de Infraestructras y Vivienda. Las decenas de torres de apartamentos de la Ciudad de Vacaciones en el suelo entre Oropesa y Cabanes podría haberse levantado, pero con otro aspecto.

De hecho, bajo la legislación que se pretende modificar ahora fue paralizado su proyecto Marina d’Or Golf, porque de haberlo desarrollado, el complejo de viviendas tendría más habitantes que Castellón.

5. El ‘Manhattan’ de Cullera

Así es como se conoce al PAI de la Vega-Puerto que preveía la construcción de 33 torres de 25 alturas y dos hoteles de 40 pisos en 610.000 metros cuadrados al norte de la desembocadura del Júcar y su puerto deportivo.

Se iban a levantar 5.000 viviendas, 1.170 de protección oficial que duplicarían la población de Cullera. Sin embargo, en 2013, el Ayuntamiento, que ejerce de agente urbanizador, desestimó comenzar las obras porque no disponía de los 92 millones de euros necesarios para comenzar la urbanización. La modificación del proyecto es posible siempre que parta de los propietarios, porque queda al margen de la nueva legislación al estar concluidos todos los trámites.