Las familias del ladrillo, las más morosas

Morosidad en el LadrilloLa burbuja inmobiliaria fue posible gracias a la ligereza crediticia de la banca, pero también porque los promotores a los que prestó el dinero dejaron de pagar al fisco. Esa es la principal conclusión que arroja el listado de morosos publicado por Hacienda un día antes de Nochebuena,…. un auténtico cementerio de constructoras y fabricantes de materiales de construcción. Sí, las grandes familias que se enriquecieron con la construcción de viviendas a base de endeudarse sin pensar en devolver lo prestado, pero también a costa de su responsabilidad con el erario público.

Entre los principales morosos no falta prácticamente ninguno de los grandes protagonistas de la burbuja española. De todos ellos destacan cuatro nombres: Reyal Urbis, de Rafael Santamaría; Nózar, de la familia Nozaleda; el polémico promotor Rafael Gómez ‘Sandokán’ (Arenal 2000), y el grupo cordobés Prasa, propiedad de la familia Romero. Los cuatro suman una deuda de 852 millones.

Reyal, rey de los morosos

Con una deuda fiscal de 378,2 millones de euros, Reyal Urbis figura a la cabeza de los morosos españoles. La inmobiliaria de Rafael Santamaría Trigo y su mujer Mar Moliner levantó de la nada Ciudad Valdeluz, en un encinar perdido del municipio de Yebes con la complicidad de los poderes públicos, que llevaron allí la estación del AVE de Guadalajara. Alimentada por créditos bancarios, Reyal se hizo con la histórica inmobiliaria Urbis, y llegó a valer 4.000 millones en la bolsa, tras acumular un vasto patrimonio inmobiliario en Madrid, desde el complejo comercial ABC Serrano a la cadena Rafael Hoteles. Hace años que la banca se quedó con las viviendas de Reyal en Valdeluz -que se quedó a medio construir- y las vendió como pudo y, hoy, esa misma banca vende sus activos más valiosos a fondos buitre.

Los amos del ladrillo madrileño

Todos deben millones. Desde Fernando Martín, primer accionista de la quebrada Martinsa Fadesa (65,39 millones), a Carlos Cutillas, uno de los principales operadores del norte de la capital con su Inmobiliaria Chamartín (20,53 millones). Junto a ellos, figuran promotoras hiperactivas durante los años de bonanza como Diursa (40 millones), el grupo Lábaro (27,8 millones), la familia Álvarez (Gedeco-Avantis, 17,7) o Detinsa (29 millones).

Riofisa, la constructora creada por la familia Losantos y adquirida en pleno boom por Luis Portillo, adeuda 31,97 millones. Otro de los grandes morosos es Hilario Rodríguez Elías, llegó a plantear sacar a bolsa del Grupo Tremón, una constructora que operaba entre Madrid y Andalucía. Sus sociedades Atlantis Servicios Inmobiliarios y TR Hoteles Alojamientos y Hosterías suman una deuda de 47,77 millones. Otros promotores menos conocidos pero con fuertes deudas con Hacienda son los Ventero Muñoz (11 millones); el desconocido Ramón Olivares Garrigós (68,6 millones), dueño del Grupo Casoli y la sociedad Vivienda y Bienestar SL, y Carlos Monteverde de Mesa, dueño del Grupo Monteverde (13,9 millones) y vinculado al ‘caso Blesa’ , José Ávila Rojas (4,3 millones), y la familia Torrego (Conther), antigua dueña del Cine Bogart y la Continental Auto (2,5 millones).

Sahanuja, la gran saga catalana

La familia Sanahuja debe a Hacienda 37,2 millones a través de tres de sus sociedades –Sanahuja Escofet, Sacresa Terrenos y Sacresa, Terrenos y Promociones-. La próspera familia catalana, apostó fuerte y perdió durante la burbuja inmobiliaria y su participación en Metrovacesa (39,61%) llegó a valer en 2006 más de 5.000 millones de euros, antes de caer en manos de la banca. Otra de las multimillonarias catalanas morosas es Liliana Godia, dueña de BCN Godia, accionista de Abertis, con una deuda de 2,58 millones. En los años dorados, su hermana Carmen Godia invirtió en Astroc. Otro de los mayores morosos es Vicente Roig, dueño del Grupo Coperfil, que debe a Hacienda 69,79 millones de euros a través de cuatro sociedades.

Marina D’Or y los clanes valencianos

De la noche a la mañana, el empresario Jesús Ger pasó de vender electrodomésticos a construir un complejo vacacional con miles de viviendas. Marina D’Or se anunció en televisión y Ger se rodeó de celebrities, buscó replicar el modelo en el norte de África y compró millones de metros de suelo rústico en junto a Castellón para construir una ciudad del golf. Con los años, el castillo de naipes se fue desmoronando y, hoy, Hacienda revela que su sociedad Comercializadora de Mediterránea de Viviendas adeuda 46,3 millones de euros. La Comunidad Valenciana está muy bien representada en la relación de Hacienda. Otro apellido ilustre son los hermanos Serratosa Caturla, con una deuda conjunta de 15,9 millones. Junto a ellos, el también célebre Bautista Soler, socio de Luis del Rivero, adeuda 26 millones a través de las sociedades Inmobiliaria Lasho y Urbanas de Levante; Andrés Ballester, dueño de Edificaciones Calpe y la sociedad Nereida, con una deuda de 17,17 millones. Y el polémico constructor de Alzira Vicente Girbés Camarasa, dueño del Grupo Blauverd, con 20,6 millones. Y Juan Cotino, y sus sociedad Asedes Capital y asedes Infraestructuras, con 21,4 millones.

La familia Nozaleda

El mexicano Luis Nozaleda Arenas fue una de las primeras víctimas del ladrillo. En 2006, su voracidad le llevó a, en pocos meses, invertir en Astroc e Inmocaral, asumiendo fuertes deudas. En paralelo, los Nozaleda compraban terrenos y construían en el sureste de Madrid y, mientras el dinero fluía, se permitían diversificar en bodegas (Bodegas Enate), el balneario de Panticosa, los colchones Flex, la estación de esquí ilerdense de Boi Taull, el hotel-campo de Golf Las Margas o el parque temático Pirenarium (ambos en Sabiñánigo, Huesca). Otra de sus inversiones ruinosas fue Natraceutical, donde llegó a tener un 10%. El listado de morosos revela ahora que Nózar SA, la cabecera de sus negocios, adeuda al fisco 203 millones de euros, y Nozesba Desarrollos Energéticos, una de sus filiales, 1,15 más.

Trío de cordobeses

Tres familias cordobesas volcadas en el ladrillo figuran también entre los grandes morosos. De ellas, la que más adeuda es la familia Romero, dueña de la constructora Prasa, con 101,8 millones. Hace una década, Prasa crecía y crecía en torno al eje Madrid-Córdoba-Costa del Sol. En 2008, Romero fue detenido y puesto en libertad bajo fianza por supuesta corrupción urbanística.. Junto a ellos, los hermanos Sánchez Ramade. Su constructora Noriega adeuda 36,51 millones y su filial de edificación civil otros 7,17 millones. La familia llegó a tener 4.000 trabajadores y era propietaria, además, de la empresa de distribución Urende (que debe 5,8 millones), la red de salas de cine Cinesur y fincas con 4.000 hectáreas en Sierra Morena.

Pero, entre los insignes cordobeses, quien más destaca por sus deudas es Rafael Gómez Sandokán, dueño del Grupo Arenal 2000 y constructor destacado del caso Malaya. Las cuatro empresas del constructor que figuran en el listado -Arenal 2000 Promociones, Arenal 2000, Grupo de Empresas Rafael Gómez Sánchez, Grupo Arenal 2000 y Arenal 2001- suman adeudos de 168 millones.

Murcianos

Facundo Armero, promotor de Polaris World, no falta a la cita con Hacienda. Sus sociedades Suelos Industriales La Hita y Suelos Urbanos Pacheco, Polaris Desarrollo y Polaris World Development adeudan 78,5 millones.