Un asiático en Hollywood

Caricatura Wang Jianlin“Estamos en medio de los años dorados de la industria del cine en China”, afirmó Wang Jianlin (Sichuan, China, 1954), fundador y presidente del grupo Dalian Wanda, al anunciar el pasado martes la compra de la productora estadounidense Legendary Entertainment por 3.500 millones de dólares (3.240 millones de euros). Esta adquisición no es la primera del magnate asiático en el mundo del séptimo arte –en 2012 compró la cadena estadounidense de cines AMC Entertainment y es dueño de su propia distribuidora, Wanda Cinema Line– ni será la última. “Quizá, en el futuro, nos hagamos con un grupo más grande porque queremos tener una posición mayor en la industria global del cine”, subrayó.

Esta no ha sido, sin embargo, la única noticia que ha hecho acaparar titulares en los medios al chino más rico del mundo, con una fortuna de 24.200 millones de dólares (22.200 millones de euros), según la revista Forbes. Un día después de conocerse la compra de la productora, comenzó a circular el rumor de que Wanda abandonaba el proyecto de rehabilitación del Edificio España en Madrid y comenzaba a cerrar sus oficinas en el país. Al Ayuntamiento de la capital le pilló por sorpresa esta noticia, ya que estaba previsto que la próxima semana se aprobara el estudio de detalle sobre el proyecto. El grupo ha renunciado a realizar comentarios al respecto, aunque algunas fuentes afirman que el edificio ya está en venta. No se descarta, sin embargo, que el consistorio llegue finalmente a un acuerdo con el gigante asiático.

El caso del Edificio España se remonta ya a hace más de un año y medio. En julio de 2014, Wanda adquirió el inmueble, que data de 1957, por 265 millones de euros al Banco Santander. A pesar de que la Comisión Local de Patrimonio había anunciado cuatro meses antes que la fachada del edificio debía conservarse, este verano el grupo asiático retomó la cuestión y anunció que esta parte sería también reformada, pues su mantenimiento supondría “un riesgo inasumible” para los trabajadores y para la zona. Su plan proponía derribarla y reconstruirla piedra a piedra con los mismos materiales e idéntica imagen. La Comisión se opuso, pero Wanda anunció que mantenía su compromiso con el proyecto, aunque parece que ahora ha cambiado de opinión.

“Quizá nos hagamos con un grupo más grande porque queremos tener una posición mayor en la industria global del cine”, subrayó Jianlin

Esta no es la única inversión en España del magnate, el mayor de cinco hermanos, hijos de un soldado del Ejército Rojo, que comenzó su carrera en el sector inmobiliario tras servir al Ejército durante más de 15 años. El Ayuntamiento de Madrid se reunió el viernes con el Atlético de Madrid para abordar la conocida como operación Mahou-Calderón, un desarrollo urbanístico que Wanda pensaba promover, como accionista minoritario (20%)del equipo de fútbol. Además, el grupo asiático se había mostrado dispuesto inicialmente a formar parte de la operación Campamento en la capital –la transformación de unos terrenos en el distrito de La Latina en complejos de ocio, centros comerciales y zonas residenciales–, pero finalmente ha renunciado.

Por otra parte, se especuló que Jianlin se encontraba en negociaciones para hacerse con el 75% de las acciones del complejo vacacional Marina d’Or, en Oropesa del Mar (Castellón). El objetivo, colaborar en la apuesta de Marina d’Or por convertirse en la mayor ciudad de vacaciones de Europa, el Las Vegas europeo. Sin embargo, la empresa lo negó semanas después.

Pese a su fortuna, que le sitúa en el puesto 29 de la lista de Forbes de los más ricos del planeta, Jianlin, afiliado del Partido Comunista desde los 22 años, evita el estilo de vida ostentoso. Ello no quita su gusto por el coleccionismo de arte –pagó 28 millones de dólares por Claude y Paloma, de Picasso, más del doble del importe en que el cuadro estaba valorado– o el capricho de comprarse una versión especial del yate de James Bond que aparecía en Casino Royale. Años después de esta adquisición, decidió hacerse también con la compañía británica fabricante, Sunseeker.

Su hijo, Wang Sicong, nacido del matrimonio con Lin Ning, destaca, sin embargo, por la opulencia. En mayo del año pasado publicó en la red china de microblogs Weibo –similar a Twitter– una fotografía de su perro portando los dos Apple Watch de oro que le había regalado. Estos dispositivos tienen un precio en China de 126.000 yuanes (unos 18.000 euros). Meses antes, en su fiesta de cumpleaños, regaló a cada invitado un iPad. Su padre ha afirmado que, si quiere heredar su patrimonio, tendrá que ganarse el respeto de la empresa.

A pesar de tener su fortuna distribuida en tantos tipos de inversiones y declararse un apasionado del fútbol y un aficionado con dotes para el canto –posee la mayor cadena de karaokes de China y actúa todos los años junto a otros 400 empleados elegidos en la fiesta de la compañía–, su gran pasión es el cine. De hecho, su proyecto estrella, en el que se haya inmerso desde 2013, es la construcción de un Hollywood chino, los Qingdao Oriental Movie Metropolis, al noreste de China. Con una inversión de más 8.000 millones de dólares, estos estudios de cine y televisión serán los mayores del mundo, con cerca de 200 hectáreas y 20 platós de cine. La fecha de finalización de la primera fase está prevista para 2017, pero a su gala de presentación ya acudieron estrellas de Hollywood de la talla de Leonardo DiCaprio, John Travolta, Nicole Kidman o Catherine Zeta-Jones. Con este proyecto, crearán “un nuevo capítulo en la historia del cine y la televisión”, afirmó el presidente de la división cultural de Wanda, Zhang Lin.

Fuente: Cinco Días

 

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