Marina d’Or, galardonada y, ¿comprada? por China

Jesús GerAcaba de recibir un sello de calidad de los empresarios chinos, apenas unos meses después de que su dueño Jesús Ger se sentara a negociar con Wanda para que entrara en el negocio. Mientras la filial hotelera ha vuelto a registrar un modesto beneficio en 2014, la promotora, Comervi, lleva ya dos años en concurso de acreedores a la espera de que el juez decida si acepta la propuesta de su principal acreedor, la SAREB, o se opta por la liquidación de la empresa.

Todo lo que rodea a Marina d’Or es excesivo. Lo son sus instalaciones, plagadas de atracciones, y réplicas de monumentos, lo fueron sus relaciones con la administración pública de Carlos Fabra a cuyo calor nació el que fuera un imperio vacacional para la clase media y ahora lo son sus deudas con el contribuyente, es decir, con Hacienda y con la Sareb, el banco malo que se convirtió en su principal acreedor tras la reestructuración financiera.

La deuda financiera de Comervi, la constructora y promotora, asciende a 125 millones de euros de los cuales, 80 millones corresponden a la Sareb (de los préstamos heredados de Bankia, Banco de Valencia y Caixa Galicia) y 16 millones a Banco Sabadell. Otros 46 millones constituyen deuda con Hacienda, según el último listado de morosos de la Aeat.

La Sareb propuso comprar 260 viviendas y demandó a la empresa por segregar en 2011, tres años antes de declararse en suspensión de pagos, Promociones PAI Golf S.L con unos bienes de 179 millones de euros. El banco malo exige que esos activos formen parte del concurso de acreedores amparándose en la ley que contempla anulaciones de escisiones empresariales cuando se producen hasta dos años antes del concurso.

El grupo empresarial de Jesús Ger se debate entre el concurso de acreedores de su filial inmobiliaria, Comervi (constructora y promotora de los apartamentos), los exiguos beneficios de 627.000 euros que Marina d’Or Hoteles registró en 2014 y el estancamiento de otro sueño: Marina d’Or Golf, un proyecto estancado por falta de inversión pero también por una sentencia del TSJV que cuestionaba su impacto medioambiental pero que, tras el recurso de la empresa y del Ayuntamiento de Oropesa, fue validado por el Tribunal Supremo. A saber, 3 campos de golf, zonas comerciales y de restauración, el mayor balneario de Europa, pistas de esquí, playa artificial y capacidad para más de 55.800 habitaciones. Todo excesivo…

Para levantar este ‘sueño’ y salir a flote ha habido primero negociaciones con un fondo qatarí que ofreció comprar entre el 40-50% del capital por 4.500 millones y, posteriormente, con el grupo Wanda que puso sobre la mesa mucho menos: 1.200 millones por el 75% del capital. Ningún acuerdo ha llegado a cerrarse hasta el momento…

Quizás por un guiño del destino o quizás por algo más, la marca Marina d’Or acaba de ser galardonada con el sello de calidad de La Federación Industrial de Shenzhen (China) que cuenta con una delegación institucional en Barcelona y una oficina corporativa en Sabadell (Barcelona). La empresa, que alardea de no haber dejado de pagar nunca a empleados y proveedores, también presume de este sello de calidad en su web.

Como tantos excesos del boom inmobiliario, el imperio Marina d’Or que otrora fletara aviones cargados de famosos para inaugurar nuevas sedes internacionales y que nos inundara con televisivos anuncios, podría tener que entregarse en brazos del inversor chino que desde luego, mira al mayor complejo vacacional de Europa con buenos ojos.

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