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Las desaladoras como alternativa para el ahorro energético y aprovechamiento del agua

Los municipios piden a Acuamed “una solución” con las desaladoras

desaladoras-y-potabilizadoras-1-728Fuente: El Periódico Mediterráneo

Los consistorios redactan sus presupuestos sin incluir la amortización, que podría llegar. La entidad indicó que se reuniría con los ayuntamientos, pero aún no da una fecha

RAMON OLIVARES RUIPÉREZ

A mes y medio de acabar el año, los municipios que firmaron un convenio para utilizar el agua de las dos desaladoras provinciales piden “una solución”, como relatan, a Acuamed. Y es que, si finalmente se ponen en funcionamiento este año, como anunció Acuamed, deberían comenzar a pagar las cuotas de amortización el próximo… algo sobre lo que están totalmente en contra. Con el problema añadido de que los municipios están ya elaborando sus presupuestos y no saben si deben incluir estas partidas.

Las cinco localidades provinciales con convenio en vigor (Cabanes, Orpesa, Benicàssim, Moncofa y Xilxes) destacan la “incertidumbre” que les genera no saber si finalmente el Gobierno atenderá su solicitud de reducir los pagos, que en muchos casos hacen inviable el presupuesto municipal. Así sucede en Cabanes, que debe pagar más de 1 millón anual con un presupuesto de 3; en Moncofa, con un pago de 1,3 millones y 10 de presupuesto; o en Xilxes, con aproximadamente medio millón de euros de amortización de la planta y 3 millones en sus cuentas anuales.

La situación de Benicàssim y Orpesa es algo mejor, pero tampoco desean abonar un agua “que no necesitamos”, indica la alcaldesa del primero, Susana Marqués.

Por ello, todos están pendientes de que se les comunique la fecha de las reuniones que han solicitado a Acuamed y que ya deberían haberse producido para clarificar el cuadro de amortizaciones (que incluye los más de 120 millones de la obra y su funcionamiento).

Ante este panorama, ninguno de los municipios está optando por incluir la amortización en las cuentas del próximo año. Y eso que las últimas previsiones de Acuamed marcaban este año como fecha de puesta en marcha. Fuentes cercanas al proyecto señalan que, aunque no lo haga, y entren a producir agua el próximo año, no perderá los 32 millones de ayudas europeas que recibió, pero a pesar de ello hasta ahora se preveía que comenzasen a funcionar este año. H

Acuamed activará las desaladoras en verano sin resolver cuánto pagarán los municipios

desaladora8Fuente: El Periódico Mediterráneo

RAMON OLIVARES RUIPÉREZ

el gobierno debe activarlas este año si no quiere devolver los más de 30 millones de fondos europeos

La puesta en funcionamiento crea “intranquilidad” en los ayuntamientos. Aunque no hay comunicación oficial, en julio comenzarán a producir agua

Acuamed pondrá en marcha este verano las desaladoras de la provincia de Castellón aunque todavía no ha resuelto cuánto tendrán que pagar los municipios que aprovecharán su agua. Y es que, a pesar de las reuniones en busca de un acuerdo que reduzca las cuotas de amortización, será tras las elecciones cuando las nuevas corporaciones tengan que asumir este regalo y la activación de las dos plantas.

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Una vez finalizadas las pruebas en Moncofa y a punto de acabar en Cabanes-Orpesa, desde la Secretaría General de Medio Ambiente reconocen, como avanzó Mediterráneo en octubre, que las plantas deben entrar en funcionamiento este año “a efectos de los fondos europeos”, cuyas ayudas (en torno a 15 millones de euros por planta) debería devolver el Estado en caso contrario.

En concreto, “este verano se podría iniciar el envío de caudales a los usuarios”, señalan las fuentes ministeriales. Desde los municipios van más allá y especifican que “en julio”, comenzarán a dar agua, eso sí, con un caudal pequeño, para no perder las ayudas.

La fecha aún no ha sido notificada oficialmente a los consistorios, donde la puesta en marcha genera “intranquilidad”, como reconocen todos, ante la posibilidad de tener que asumir las cuotas. Sobre ello, desde Madrid afirman que “estudian fórmulas que permitan el uso de las plantas en condiciones más favorables”.

Pero lo cierto es que no hay acuerdo. Por ello, el alcalde de Xilxes, Vicente Martínez, apunta que es posible que, de momento, el Estado no les solicite ningún pago –“no nos han exigido los avales”, dice al respecto–. Por su parte, Susana Marqués, desde Benicàssim, destaca que los convenios tienen que “renegociarlos”. Como dice Estrella Borrás, de Cabanes, “se tienen que revisar los números” porque las plantas se concibieron para un desarrollo urbanístico que no se ha dado.

En este sentido, Tomás Fabregat, de Orpesa, critica que aquello fue “una trágala” del Gobierno anterior para que les aprobase los PAI. Martínez va más allá y lo califica de “chantaje”. Ahora ninguna localidad necesita el agua y por ello Jaime Picher, de Moncofa, se resiste a que, “por haber firmado un convenio, tengamos que pagar la desaladora”.

El chasco de las desaladoras

desaladoras-y-potabilizadoras-1-728Fuente: El Periódico Mediterráneo

OBRAS FARAÓNICAS QUE SIGUEN SIN PONERSE EN MARCHA

Los alcaldes no las quieren, pero si no funcionan antes de un año habrá que devolver las ayudas europeas. Las plantas de Orpesa y Moncofa, con 310 millones de inversión, continúan encalladas una década después.

Ni en el 2012, ni en el 2013, ni en el 2014. Castellón cuenta desde hace un par de años con dos plantas desaladoras, una en Orpesa y otra en Moncofa, que pocos quieren y que nadie aclara cuándo se van a poner en funcionamiento y en qué condiciones. Su construcción costó 100 millones de euros, pero si a esa cantidad se suman la explotación y el mantenimiento, el montante total supera los 310 millones. Un ejemplo más (el Castor se lleva la palma) de inversiones en proyectos faraónicos, que se han demostrado de dudosa utilidad.

Tras una retaíla de promesas y fechas incumplidas, ahora todo apunta a que las dos plantas se podrían poner en marcha a finales del 2015. Así lo baraja Aguas de las Cuencas Mediterráneas (Acuamed), la empresa pública que ha impulsado las instalaciones, ya que si no entran en producción antes de finales del 2015, el Estado tendrá que devolver las ayudas que aportó la Unión Europea para su construcción.

Pero la fecha de puesta en marcha es solo una de las muchas incógnitas que siguen planteando las desalinizadoras. Una de las más importantes es saber qué uso tendrá el agua desalada. Porque ninguno de los alcaldes de los cinco municipios (Benicàssim, Orpesa, Moncofa, Almenara, Cabanes, Xilxes y la Vall d’Uixó) que en su día firmaron un convenio y se comprometieron a pagar los costes quiere la planta. Y no la quieren por dos motivos. El primero porque aseguran ya no necesitarla, ya que las plantas fueron ideadas por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en el 2004, en una época de expansión económica y con decenas de proyectos urbanísticos y campos de golf que, supuestamente, iban a atraer a miles de turistas a la costa. Se necesitaba agua, rechazaba el trasvase del Ebro, y se proyectaron dos obras faraónicas capaces de abastecer a 270.000 personas. El otro de los motivos para rechazarlas es que su puesta en funcionamiento supondría, necesariamente, un incremento del recibo que los vecinos pagan en la actualidad por el agua y que ahora ningún municipio está dispuesto a asumir.

Los que sí han cambiado de opinión son los agricultores. En los últimos años siempre se habían mostrado contrarios a las desalinizadoras, ya que el precio del metro cúbico del agua desalada destinada a usos agrícolas se sitúa en el entorno de los 1,1 euros, una cantidad totalmente inasumible. Pero la sequía, y el alza de los costes de la luz, les han hecho ver las cosas de otra manera. Este mismo miércoles, tal y como ya publicó Mediterráneo, los regantes van a plantear en la mesa de la sequía la posibilidad de utilizar el agua depurada de las desalinizadoras. El líquido resultante, según cálculos de los agricultores, tendría un coste de 18 céntimos por metro cúbico. Ahora la misma cantidad de agua les resulta a 28 céntimos. Las cuentas, dicen, salen.

La larga lista de incógnitas que plantean las dos desalinizadoras de Castellón han saltado también al terreno político. El PP de la Comunitat las rechaza del plano y acusa a los socialistas de “despilfarrar” más de 500 millones de euros, la cantidad que han costado todas las plantas construidas en la Comunitat. La mayoría siguen sin funcionar y las que sí lo hacen (las de Torrevieja y Mutxamel) operan muy por debajo de lo que tenían programado.

EL PSOE QUIERE RECUPERARLAS // Y mientras el PPCV echa pestes, los socialistas quieren recuperar las desalinizadoras. En los últimos meses, el PSPV ha reivindicado al Gobierno central que soluciones los problemas de falta de agua poniendo en marcha todas las plantas paralizadas y el líder de los socialistas, Pedro Sánchez, ha anunciado que quiere rescatar el Plan Hidrológico Nacional que modificó Zapatero durante su primer mandato. El mismo que derogó el trasvase del Ebro y en su lugar apostó por construir plantas de desalinización. H

El fiasco de las desalinizadoras

aguaFuente: La Verdad

El plan de las desaladoras sigue encallado una década después. El Gobierno ha gastado más de 800 millones de euros en instalaciones para el regadío que continúan paradas y cuyo uso agrícola es inviable

«En ningún caso las desalinizadoras van a servir para un uso agrícola, puesto que no son viables bajo ningún concepto». Así de contundente se muestra Juan Valero de Palma, secretario general Unidad sindical de usuarios del Júcar.

En 2004, el Plan Hidrológico Nacional (PHN) estaba en marcha. Sin embargo, José Luis Rodríguez Zapatero llegó al poder y lo tumbó. El PSOE derogó el trasvase del Ebro y su solución al problema de agua en la Comunitat fue crear toda una serie de desaladoras en la costa del Mediterráneo. A día de hoy la mayoría no están en marcha o funcionan al mínimo de su potencial.

El Estado español ha realizado una inversión de más de 500 millones de euros en estas instalaciones que, según aseguran los propios agricultores, no son viables para su sector. Muchas de las obras ya se han terminado, pero únicamente la desalinizadoras de Torrevieja y Mutxamel funcionan, aunque muy por debajo de lo que tenían programado.

ESPAÑA: Desaladoras: 540 millones dilapidados porque nadie quiere su agua

desaladora8Fuente: ABC

Ni más agua, ni de mayor calidad y, ni mucho menos, más barata. El eslogan que enarboló el Gobierno socialista para promocionar las supuestas bondades de las desaladoras frente a los trasvases ha saltado por los aires ante la negativa de los agricultores a adquirir el agua y de los Ayuntamientos a poner en marcha estas infraestructuras ( de las que todavía restan por pagar más de quinientos millones de euros “heredados” de la etapa de Zapatero) por su elevado coste en términos de factura energética.

En concreto, el precio del metro cúbico del agua desalada destinada a usos agrícolas se sitúa en el entorno de los 1,1 euros , cinco veces más de lo que abonan los regantes alicantinos por emplear los caudales del trasvase Tajo-Segura (apenas veinte céntimos).

En el caso del trasvase Júcar-Vinalopó , la tarifa fijada -en estos casos los precios están subvencionados- se eleva hasta los treinta céntimos. Siempre muy lejos de los precios “inalcanzables” del agua procedente de las desaladoras.

Rechazo generalizado

No obstante, más allá del precio la desalación genera rechazo entre los agricultores ya que no es apta para todos los cultivos . A pesar de los tratamientos de depuración destinados a extraer la salmuera, el agua que generan estas infraestructuras no se puede emplear para regar ciertos cultivos, como es el caso de las hortalizas.

El agua desalada sí resulta válida, aunque cara, para los cultivos leñosos como la vid o los árboles frutales .

Estos condicionantes han propiciado que las dos únicas plantas desaladoras que permanecen activas en la provincia de Alicante apenas hayan proporcionado 42 hectómetros cúbicos de agua a los usuarios, conforme avanzó ABC el pasado lunes . Esta cifra resulta ocho veces inferior a la que hubiera aportado el trasvase del Ebro derogado por el Gobierno que presidía José Luis Rodríguez Zapatero en julio de 2004.

El Ejecutivo socialista, en cambio, apostó por las desaladoras a pesar de las reticencias de los agricultores y de su alto coste energético. De hecho, la planta de Torrevieja , uno de los iconos de la política puesta en marcha por la entonces ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, requiere de una potencia eléctrica equivalente al consumo de una ciudad de 100.000 habitantes a pleno rendimiento. El fallido Programa Agua del PSOE ha recobrado actualidad en un proceso de sequía como el actual, especialmente en las provincias de Alicante y Castellón , ante el que las desaladoras se han mostrado inoperantes. Algunas, incluso, todavía no se han puesto en marcha.

El legado de Zapatero

Ayer, el presidente de la Generalitat, Alberto Fabra , criticó durante la sesión de control parlamentaria los 1.800 millones de euros que el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero destinó a la planta Castor, frente a las costas de Vinaroz en Castellón, y los 542 millones a desaladoras que “ningún municipio quiere” . “Con esos 2.340 millones de euros nosotros habríamos hecho tres veces el Corredor Mediterráneo, el acceso a todos los puertos y tendríamos soterradas las vías en la ciudad de Valencia”, según resaltó.